Nancy no sabía lo que la esperaba.
La familia había guardado el secreto hasta el último momento: la recién nacida llevaría su nombre, un homenaje silencioso a la mujer que sostuvo generaciones enteras.

Historias como esta circulan por internet como pequeños recordatorios de que los apellidos y los nombres cargan memoria: una manera de decirle a alguien que sigue presente, incluso en la generación que recién llega
Por ahora, los detalles exactos de dónde y cuándo ocurrió este reencuentro no están confirmados, pero el gesto —ponerle a un bebé el nombre de su bisabuela— es de esos que no necesitan verificación para emocionar.